Texto para la hoja de promo del nuevo disco de Templeton

Para hablar de Templeton y su nuevo disco, el Murmullo, tengo que hacerlo en primera persona. Sé que no es lo normal, pero no puedo avitarlo.

Estaba pasando. Madrid, tras años de apatía, se estaba poniendo en marcha. Se estaba formando una ecléctica escena musical totalmente nueva que, por fin, había dejado atrás la cansina y envejecida Movida. Y lo mejor era que sus integrantes ni siquiera eran conscientes de ello. La prensa aún no le había hincado el diente, aún no había pesadas etiquetas, los sellos los ignoraban y estos grupos se dedicaban a hacer grandísima música alejados de todo, ajenos a una moda que llevaba años cociéndose, a nivel nacional, en Barcelona. Si eras despierto, si estabas al tanto, podías encontrarte a tu músico favorito, ese que habías escuchado en myspace, ese grupo que te había descargado de internet, en cualquier bar, tomando una cerveza. Y yo estaba ahí. Disfrutando. Como tantos.

Pegabas una patada a una piedra y salían 5 genios. Ibas a un concierto y en las primeras filas estaban tus grupos preferidos. Recuerdo a un montón de grupos fantásticos, como el que aquí tratamos, Templeton, que además era de los pocos que tenía detrás a una discográfica que podía llamarse así, Subterfuge -más o menos criticables, pero siempre atentos a lo que se cuece-. Recuerdo que les hicimos una entrevista y una foto para la revista que de aquella yo dirigía y que terminamos tomando mil cañas en el mítico Palentino, pues no había ningún tipo de prisa y lo importante era disfrutar el momento. Recuerdo ir caminando por la calle, o sentado en el metro, y escuchar, vuelta y vuelta, en mi mp3 su anterior disco, Exposición Universal, pues era la banda sonora perfecta para una ciudad joven, alegre y efervescente de noches infinitas de baile y risas. Una ciudad y una vida en fiestas.

Apenas han pasado 4 años, pero ya no es lo mismo. La escena, igual que apareció, se disolvió, debido precisamente a su carácter espontaneo y ecléctico y a la total falta de chovinismo de Madrid. También debido a la inexistencia de una estructura de medios de comunicación y de sellos propios que miraran a lo que tenían más cerca. Debido a las razones que la propiciaron. Y de aquellos grupos que empezaban, en la mayoría de los casos, no he vuelto a tener noticias.

Como tampoco tenía noticias de Templeton, a los que ya creía en permanente letargo hasta que hace unas semanas me enviaron un email preguntándome si me apetecía escribir unas palabras sobre su nuevo disco. Por supuesto, aunque un poco asustado, pues tenía miedo de que no cumplieran mis expectativas, que no hubieran madurado como todos hemos hecho en estos años, acepté.

Y me mandaron el disco y lo escuché y me alegré tanto. Melodías preciosas, juegos de voces luminosos, guitarras espesas, todo esto marca de la casa. Canciones para que siga la fiesta, (Los Días, Miércoles, Miedo de verdad y en condiciones, El Cazador ), pero esta vez, también, canciones para cuando ésta termina, que nos hablan del miedo, de la culpa, de la nostalgia, de la experiencia (El Murmullo, Mar Cantábrico, Miércoles, El Caminante), y todo con una producción más simple y al mismo tiempo exquisita. De su anterior trabajo, en el que como su título indicaba, se exponían al mundo entero, a este en el que nos cuentan todo esto que ha pasado, el camino que han recorrido, todo lo que ha quedado después de tanto ruido, en el que nos hablan del fondo, de el Murmullo.

Lo han vuelto ha hacer: de nuevo son la banda sonora de un momento; del camino a la madurez, de todo lo que fue y de todo lo que será.

Disfruten.

http://templeton.bandcamp.com/

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